Mostrando entradas con la etiqueta Bélgica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bélgica. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de julio de 2009

Cosas que vería solamente aquí

Es una pequeña lista, no exhaustiva, por supuesto, de algunas situaciones, personas u objetos que pueden sorprender a este pequeño Paco Martínez Soria provinciano e impresionable que soy yo.
Sé que la mayoría de estas cosas son cotidianas en muchos lugares del mundo (aquí, para empezar), pero qué le voy a hacer: Así somos los de pueblo, que nos quedamos alucinados con cualquier nimiedad porque es la primera vez que la vemos. ¿Qué esperabais de mí? Si me ponen delante dos rascacielos y ya me creo que estoy en Manhattan.
...¿Y no es hermoso conservar esa capacidad de asombro? ;-)

Algunas cosas que me han asombrado de este lugar:
1. Un aparcamiento de bicicletas muchísimo más grande y más repleto que los propios de los coches. De hecho, suelo tener problemas para encontrar sitio cuando me muevo con mi bicicleta.
2. Una ciudad en las que hay más de 100 joyerías y tiendas de diamantes, ¡pero ni un solo Starbucks!
3. Trenes puntuales, muy rápidos, normalmente cómodos, y a precios asequibles.
4. Que te obliguen a separar los residuos en origen y te remachen la idea del reciclaje y el ecologismo (bueno)... pero después te vendan cualquier tontería envuelta en toneladas de innecesario plástico (hasta la fruta la suelo ver así).
5. Que me adelante, a toda mecha, un judío (vestido con toda la parafernalia, luto riguroso, taled, sombrero, patillas y barbas crecidas...) montado en una bicicleta de carreras. ¿Cuándo verá uno una estampa como ésa en Bilbao?
6. Un niño pequeño capaz de hablarme en tres idiomas (lo cual le hace sentir a uno idiota perdido).
7. Patatas fritas vendidas como delicatesen (y los turistas pican el cebo).
8. Bicicletas rodando por en medio de la calzada (a veces no hay más remedio), haciendo caravana, y que no pite ni un solo coche de los que pacientemente van detrás. Respeto al ciclista, eso es lo que me asombra encontrar.
9. Que los españoles tengan fama de juerguistas y de armar escándalo y de gritar en la calle, en un país cuyos habitantes suelen pasar los veranos haciendo todo esto y mucho más en la costa del sol.

Ya veis que le he cogido afición a hacer listas :-D

sábado, 28 de febrero de 2009

Somos muchos y estamos en todas partes

El encuentro fue breve e inesperado, pero llegó en el momento más oportuno.

Ya sabéis que andaba con una semana un poco tristona. Tampoco era para tanto, ojo, pero estas sensaciones se acentúan cuando estás lejos de casa, el clima es el que es (¡maldito!), vives totalmente solo y tus verdaderos amigos están a muchos kilómetros. Es comprensible tener días melancólicos, ¿no os parece?
El caso es que el viernes no estaba marchando tan mal. Todavía no sé por dónde coger mis datos experimentales, pero aunque siguen pintando muy feo, tienen otro aspecto puestos en una gráfica, y al mirarla se me ha encendido una bombillita que a lo mejor funciona, no diré más ;-)
En la universidad, los viernes son otra cosa. Comí con unas compañeras (ay, ese bocadillo o esa sopa que constituye su menú cada día, todos los días, ya os lo contaré); y estuve charlando un rato (los ratos que hablan en inglés, claro, que la mayor parte del tiempo lo hacen en holandés, ya que les sale naturalmente, y no las culpo por ello).
Luego volví al trabajo, tengo mucho que leer para el master y la idea para analizar los datos sigue dando vueltas en la cabecita (-"mmm... sácame de aquí, ¡tío pesado!" –"no, te esperas, que aún estás muy verde").

Sin planearlo, a lo largo del día intercambié un par de mensajes con una chica española que vive en Lovaina (es "lovainesa veterana", o sea que lleva algún tiempo establecida aquí), a la que no conocía de nada hasta ayer, salvo por que ella también lleva un blog sobre sus experiencias belgas.
Yo sabía que se estaba gestando una quedada "general" de bloggers españoles residentes en Bélgica y que iba a tener lugar en Bruselas el día 14, de hecho me había apuntado ya con todo el morro, a pesar de ser bisoño en el tema; lo que no sabía es que, dado que estaban previstas algunas ausencias, se había improvisado otra quedada (un "ensayo general", le llamaban algunos) para la noche de ayer. No pudo llegar en mejor momento la providencial invitación, supongo que es así como vienen las cosas cuando tu vida está un poco desordenada :-D



Pues a Bruselas que me fui con ella, y allí nos reunimos con otros bloggers, a alguno de los cuales sigo con cierta frecuencia (se hace raro, eso de leer acerca de la vida de alguien en un blog, y luego conocerla en persona). Soy sincero: no me atrevo a hacer una lista de los presentes porque fueron muchos nombres de golpe y temo pasar por alto a alguien :-S
Como no podía ser menos, allí se comieron los tradicionales cucuruchos de frietjes (que es ya para algunos como una especie de rito eucarístico), y acto seguido cayeron un par de cervezas (bueno, eso para los que podían tomarlas, claro). No fue una noche larga, al menos para mí (era viernes, estaba cansado), pero estuvo tranquila y agradable. Me reconfortó comprobar cómo existe una red social de personas que, encontrándose en el extranjero (aunque para muchos esta es ya "su casa"), se dan apoyo mutuo y se ayudan incluso sin conocerse en persona (blog mediante). Supongo que porque todos saben que han pasado por las mismas situaciones y tienen cosas que compartir. Me dejó buen sabor de boca la experiencia.
El 14 de marzo es la quedada "oficial", a la que acudirán otros ilustres bloggers españoles expatriados en esta tierra llana de coles y de monjas. Y pretendo acudir a la llamada para conocerlos a todos. Ya os contaré lo que se pueda contar.

Por cierto, hoy está haciendo un día soleado y nada frío :-D

viernes, 20 de febrero de 2009

El idioma

Bien, primera dificultad que me encontré al venir a Lovaina, que a la hora de la verdad no lo es tanto. Y lo que me gusta quejarme...
Llegas a la universidad por la mañana, te encuentras a una compañera por el pasillo, y sin darle tiempo a reaccionar le espetas:

"Jode morjen!"

...Queriendo decir "Buenos días". Y entonces la santa mujer, en vez de darte una bofetada como estaréis esperando, se contiene la risa y con toda la paciencia del mundo te da una pequeña lección para mejorar tu pronunciación en flamenco. Porque sí, ese saludo mañanero ha pretendido ser un intento de interaccionar con otra persona mediante el idioma flamenco, u holandés (o neerlandés, o Dutch).

Antes de venirme a Lovaina, cuando comentaba entre los amigos, familiares y conocidos que me habían dado una beca para pasar dos años en Bélgica investigando (o muriendo en el intento), casi todos me preguntaban que a ver qué tal llevaba el francés. Y no, listillos, no era ninguna broma sexual chusca sobre becarios. Es que realmente no toda la gente de mi entorno conoce a fondo la compleja, por no usar una palabra más dura, situación lingüística en estas tierras.
Actualmente, en el pueblo belga conviven (quizá es mucho decir) dos comunidades bien diferenciadas culturalmente y sobre todo lingüísticamente, a saber:
a) los valones, que hablan un idioma similar al francés y ocupan el sur del territorio, tradicionalmente más rural y menos industrializado; y...
b) los flamencos: que no, ni son rosas ni vuelan, ni dan palmas en un tablao a menos que se hayan pasado con la Leffe. Éstos son culturalmente más cercanos a los holandeses, y de hecho su lengua es un dialecto del holandés, o "Dutch". Ocupan la zona norte del territorio (Flandes), y son famosos, entre otras muchas cosas, ¡por la espectacular cerveza de abadía!
Aviso para turistas ocasionales: El tema político es mejor ni mentarlo, yo todavía no me he atrevido a hacer ni la más inocente pregunta entre los compañeros.


Previsible: Buscas una imagen de "flamenco", y aparece ¡Paco de Lucía! (aunque aquí salga muy serio)

Pero el caso es que mucha gente desconoce, u olvida, que una gran comunidad de belgas tienen como lengua el holandés. Y Lovaina, o Leuven, como se dice aquí, es un pueblito muy cerca de Bruselas, en la zona flamenca de Bélgica. Así que lo primero que notas cuando llegas aquí es que la gente habla raro. Todavía no me he acostumbrado a la sonoridad del Dutch (esas jotas, esas erres). Y tampoco el idioma escrito parece más descifrable (esa manía de juntar las palabras en una, como en alemán, esa inexplicable afición a las letras dobles y a las cadenas de más de ocho consonantes seguidas). Se da uno un paseo por la Grote Markt y queda abrumado por los sonidos que salen de toda laringe ajena; o se pone uno a escrutar con ojos entrecerrados la carta de un restaurante, y le queda una sensación como de estar leyendo pasajes del Necronomicón en versión original.
Huelga decir que, con dos años por delante, planeo tomar clases de holandés porque, lo reconozco, soy un obsesivo que no puede convivir cada día con algo que no comprende :-D

Pero mientras tanto, como decía, la dificultad de vivir en un idioma distinto aparenta ser mayor de lo que luego es. Es cierto que Lovaina es ciudad de estudiantes (y de monjas y de cerveza, reza el dicho) y que por eso hay mucho extranjero. Pero tanto en éste como en otros pueblos de la zona, prácticamente todo hijo de vecino habla un inglés más que correcto, envidiable. Más aún: es habitual que la gente sepa también manejarse estupendamente con el francés, o con el alemán, y algunos te pueden decir cuatro frases en español (impagable, lo de "¿como está usted?" medio masticado). En eso de los idiomas, se nota que están a años luz por delante de nosotros.
Reconozcamos, por ser justos, que el holandés se parece bastante al inglés en muchos aspectos y eso les facilita las cosas, pero en cualquier caso es un mérito que no voy a negarles. Muy pocas veces he tenido que salir de una tienda, un restaurante, o una oficina, por no poder entenderme en inglés (sólo en alguna contada ocasión me he topado con los pocos que no sabían hablarlo). Más bien al contrario, me he sentido avergonzado porque en el trabajo todos hablan inglés por mí, porque estoy allí y es la única manera que tengo de comunicarme con ellos... ¡Pero luego su inglés es mil veces mejor que el mío! Así que bueno, esto es un acicate más para que me ponga a practicar duro con los idiomas: el inglés, ¡y también el holandés, que no me olvido!

Crédito de la imagen: Kornell, en Wikipedia, distribuído mediante CC.