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domingo, 16 de mayo de 2010

Barba de tesis

Llevas semanas negándolo, haciéndote el remolón cuando los demás salen a tomar unas cañas. Llevas semanas disimulando, aprovechando los descuidos para colarte con mucho misterio en tu habitación. Pero no engañas a nadie, te delatan tu mentón oscurecido, tu incipiente mostachillo. Todos podemos ver cómo ese enmarañado pelamen va cercando tus labios amenazadoramente, sin visos de echarse atrás.
Te cruzas con los compañeros en el pasillo y nadie puede evitar una mirada extrañada provocada por tu aspecto descuidado. ¿Crees que no hemos notado que llevas tres días usando la misma camiseta? Cuando te vuelves para saludar, tus ojos arrastran pesadamente unas ojeras un tanto inquietantes. Y peor todavía es sorprenderte hablando solo, sea en el despacho o en la salita de estar, susurrando mientras miras al infinito o a una pared vacía, perdido en tus pensamientos incomprensibles para el resto de los mortales.

Sí, amigo, no disimules más, que no nos engañas, todos estamos al tanto: Te estás dejando barba. Barba de tesis, para ser más exactos. Y déjame avisarte de que vas a quedarte así durante algunos meses más, con eventuales intermitencias debidas a ocasiones especiales (bodas y bautizos, citas importantes, entrevistas de trabajo). Pero por lo demás, tu cara va a portar ese rasgo inconfundible de que estás concentrado dando forma a esa obra de la que, en teoría, deberías sentirte orgulloso. La barba de tesis es un signo para que el resto de la humanidad seamos conscientes de tu labor y te respetemos.

Haz el favor de tener presente que el día de tu defensa será TU día. Estarás nervioso, y tal vez pasarás un mal rato. Pero un tiempo después lo recordarás como uno de los mejores momentos de tu vida. Créeme.

Tómate esto, amigo, como un homenaje sincero a tu titánico esfuerzo. Sé que es un homenaje un tanto extraño, sobre todo teniendo en cuenta mi pretensión de hacerlo extensible al género femenino. Pero es que, aunque no lo sepas, o aunque ellas lo nieguen, también las mujeres tienen su equivalente a la "barba de tesis" (¡no literalmente!), aunque lo manifiesten de otra forma, y además para mí la barba de tesis es un símbolo con una imagen poderosa, profunda, casi mitológica (con esto espero justificar mi aparente despropósito). Raro que soy yo.

Mucha suerte, y al trabajo.

jueves, 11 de junio de 2009

Cosas que crees que molan

Cosas que crees que molan... hasta que las pruebas.
-Los pantalones de cuero. Sólo funciona cuando eres una estrella del metal.
-Un buffet libre de comida india (curry a tutiplén). Si el cuerpo tarda semanas en eliminarlo, no puede ser bueno.
-Ir al trabajo en bici. En un país donde llueve a mares día sí y día también. Iluso.

Últimamente he tenido la oportunidad de ampliar esta lista con ítems que ni imaginaba. En fin. Cosas de mi vida.

sábado, 28 de febrero de 2009

Somos muchos y estamos en todas partes

El encuentro fue breve e inesperado, pero llegó en el momento más oportuno.

Ya sabéis que andaba con una semana un poco tristona. Tampoco era para tanto, ojo, pero estas sensaciones se acentúan cuando estás lejos de casa, el clima es el que es (¡maldito!), vives totalmente solo y tus verdaderos amigos están a muchos kilómetros. Es comprensible tener días melancólicos, ¿no os parece?
El caso es que el viernes no estaba marchando tan mal. Todavía no sé por dónde coger mis datos experimentales, pero aunque siguen pintando muy feo, tienen otro aspecto puestos en una gráfica, y al mirarla se me ha encendido una bombillita que a lo mejor funciona, no diré más ;-)
En la universidad, los viernes son otra cosa. Comí con unas compañeras (ay, ese bocadillo o esa sopa que constituye su menú cada día, todos los días, ya os lo contaré); y estuve charlando un rato (los ratos que hablan en inglés, claro, que la mayor parte del tiempo lo hacen en holandés, ya que les sale naturalmente, y no las culpo por ello).
Luego volví al trabajo, tengo mucho que leer para el master y la idea para analizar los datos sigue dando vueltas en la cabecita (-"mmm... sácame de aquí, ¡tío pesado!" –"no, te esperas, que aún estás muy verde").

Sin planearlo, a lo largo del día intercambié un par de mensajes con una chica española que vive en Lovaina (es "lovainesa veterana", o sea que lleva algún tiempo establecida aquí), a la que no conocía de nada hasta ayer, salvo por que ella también lleva un blog sobre sus experiencias belgas.
Yo sabía que se estaba gestando una quedada "general" de bloggers españoles residentes en Bélgica y que iba a tener lugar en Bruselas el día 14, de hecho me había apuntado ya con todo el morro, a pesar de ser bisoño en el tema; lo que no sabía es que, dado que estaban previstas algunas ausencias, se había improvisado otra quedada (un "ensayo general", le llamaban algunos) para la noche de ayer. No pudo llegar en mejor momento la providencial invitación, supongo que es así como vienen las cosas cuando tu vida está un poco desordenada :-D



Pues a Bruselas que me fui con ella, y allí nos reunimos con otros bloggers, a alguno de los cuales sigo con cierta frecuencia (se hace raro, eso de leer acerca de la vida de alguien en un blog, y luego conocerla en persona). Soy sincero: no me atrevo a hacer una lista de los presentes porque fueron muchos nombres de golpe y temo pasar por alto a alguien :-S
Como no podía ser menos, allí se comieron los tradicionales cucuruchos de frietjes (que es ya para algunos como una especie de rito eucarístico), y acto seguido cayeron un par de cervezas (bueno, eso para los que podían tomarlas, claro). No fue una noche larga, al menos para mí (era viernes, estaba cansado), pero estuvo tranquila y agradable. Me reconfortó comprobar cómo existe una red social de personas que, encontrándose en el extranjero (aunque para muchos esta es ya "su casa"), se dan apoyo mutuo y se ayudan incluso sin conocerse en persona (blog mediante). Supongo que porque todos saben que han pasado por las mismas situaciones y tienen cosas que compartir. Me dejó buen sabor de boca la experiencia.
El 14 de marzo es la quedada "oficial", a la que acudirán otros ilustres bloggers españoles expatriados en esta tierra llana de coles y de monjas. Y pretendo acudir a la llamada para conocerlos a todos. Ya os contaré lo que se pueda contar.

Por cierto, hoy está haciendo un día soleado y nada frío :-D

viernes, 27 de febrero de 2009

Uno de "esos" días

Ayer fue uno de esos días de los que espero no tener muchos.
Me levanté de la cama y vi un panorama como este:


Estuve un rato trabajando en casa, ese eufemismo para indicar que me daba una pereza enorme salir. Además, aún no os lo he explicado, los jueves son "día de trabajar en casa" por tradición en nuestro equipo, lo que significa que la mayoría de los compañeros no iban a estar en la universidad. Pero yo tenía que ver cómo iban los datos de mi primer experimento, así que le eché valor y me acerqué a la facultad.
Llegué mojado y tiritando casi, y eso que realmente no hacía mucho frío. Miré los datos que hay de momento, y van como el culo. Directamente mi experimento no vale ni para contárselo a los jubilados en la cola de la pescadería. Por si no estaba ya un poquillo depresivo el día, esto me dejó chafado. No es bueno que los demás pongan en uno expectativas demasiado elevadas.
Cuando me dio un poco de hambre, no me importó caminar un poquito para visitar la bocatería de María, una malagueña que lleva en Bélgica la friolera (nunca mejor dicho) de diez años y que ha formado familia aquí y todo. Así al menos estuve charlando un poco con ella y con Paco, otro malagueño en esta tierra que trabaja haciendo bocadillos (por cierto, no están nada mal y tienen tortilla de patata). Así me distraje un rato.
Luego me volví a la facultad y no tenía ganas de trabajar. Dediqué la tarde a hacer un trabajo del master, y al final estaba tan rayado que me cansé de ello, y lo envié para corregir directamente, tal como estaba. Ya me daba igual todo.
Cuando oscureció (pronto, como siempre), hice el camino de vuelta a casa, que no es corto, y cené un par de salchichas y poco más porque no tenía ganas de hacer nada.
Skypeé un rato con la familia, chateé otro poco con los amigos... ¡Vaya! Al final parece que voy a tener visita en semana santa, y la noticia me animó un poquillo.

Y cuando me fui a la cama y me dí cuenta de que prácticamente todas las interacciones sociales que había tenido fueron a través de internet... Pensé: Mañana será otro día.
Pero de momento no ha empezado de forma tan distinta. Llueve más fuerte.


Que nadie se preocupe, sólo son días. "Ese" tipo de días. Pero como todos los demás tipos de días, pasan ;-)
Que sepáis que os echo de menos, tanto en "esos" días, como en los que disfruto a tope.

jueves, 26 de febrero de 2009

El complejo

El otro día estuve leyendo una entrada en Distorsiones, un interesante blog donde suele escribir un español residente en Holanda. En dicha entrada, titulada "Gezellig", se resaltaba el buen talante de los empresarios holandeses en su trato con los empleados (entre otros ejemplos), contraponiéndolo al "se hace como yo lo digo porque yo lo digo" tan común en España. El Gezellig (traduzco como "agradable" o "acogedor") consiste en esforzarse por promover el buen ambiente entre los ciudadanos, ser cívico, sociable, considerado, abierto... Es algo a lo que, por lo que cuenta el blogger, dan mucha importancia en Holanda, incluso a nivel profesional. Una actitud que, de nuevo según el mismo blogger, cuesta encontrar en España en la misma magnitud.

Y leer sobre todo esto me ha hecho pensar. En lo ciegos que somos a veces las personas, y cómo nos manipulan los estereotipos. No pongo en duda ni una de las afirmaciones de Sulaco, autor del blog Distorsiones. Seguramente él ha vivido las cosas tal y como las ha contado. Pero su reflexión me ha dado pie a pensar acerca de los tópicos internacionales.
Desde hace ya bastante tiempo me he hecho consciente de un complejo que arrastra buena parte de los españoles, especialmente los menos viajados (o los que no tratan con otras culturas a menudo). Y es que nos infravaloramos. Sobre todo al compararnos con países como Holanda, Bélgica, Alemania, Suecia. Nos creemos que nuestros políticos son los más chorizos y sinvergüenzas, que nuestros empresarios son los más rufianes y explotadores. Que nosotros mismos somos los más paletos, ignorantes, envidiosos e incívicos. O que la picaresca española es algo más que un tópico literario y está generalizada. Sale un escándalo político en el ámbito nacional, y la reacción inmediata es resignarse: "¿de qué nos asombramos? Esto sólo puede pasar en este país". O nos enteramos de una iniciativa chupi-guay (ecologista, solidaria, lo que sea) con origen extranjero, y pensamos que no se podría implantar en nuestra tierra "esto en España no duraría ni diez días". Porque aquí, todos lo sabemos, la gente es mala, envidiosa, cafre, cortoplacista y corruptible.
La otra cara de la misma moneda es que idealizamos lo que viene de fuera: "por supuesto que este nuevo gadget que he comprado funcionará: ¡es alemán! Allí sí que se toman el trabajo en serio". Resumiendo: los "europeos" (se suele excluir a los países mediterráneos en este tópico tan injusto) son más trabajadores, cultos, cívicos, ecologistas y concienciados que los españoles, y sus políticos menos corruptos, más eficaces y transparentes. Los hombres son altos y rubios y atléticos, y las mujeres, como todas las nórdicas, tienen unas medidas de vértigo (permítanme un irónico ¡ja!).
Ojo, que yo mismo me incluyo en el lote. Suelo decir que, cuando viajo al extranjero, me transmuto en un clon de Paco Martínez Soria, sólo me faltan la boina y gallina bajo el brazo, y cuando veo dos rascacielos juntos ya me creo que estoy en Manhattan :-P
Y luego, con el contacto, viene la sorpresa. Porque cuando pasas cierto tiempo en ese otro país al que has idealizado, o tratas con gente de ese otro país (o simplemente te mantienes informado acerca de su realidad), adviertes la verdad, tan sencilla y obvia que te sientes idiota por no haberlo pensado antes (a lo mejor soy yo el único idiota). Y la verdad se resume con el dicho: "en todas partes se cuecen habas". Yo ya me caí del burro hace unos años, por suerte. Y ahora os lo cuento.



Desde que estoy en Bélgica, me he llevado muchos berrinches y decepciones que seguramente me habría ahorrado en mi tierra. Pásmate: ¡Hay aspectos en las que les ganamos! Tienen muchas cosas absurdas e inexplicables los belgas que, a mi juicio, nosotros resolvemos de forma más eficaz, o más cómoda. Por supuesto, habrá otros tantos aspectos en los que nos llevan ventaja, y no lo voy a negar. No es cuestión de hacer un concurso de a ver quién mea más lejos.
La segunda conclusión de mi reflexión, y la más interesante o la menos trivial, es que, a veces, hacer las cosas bien no es tan fácil como puede parecer. Porque ni salen bien en casa, ni salen bien fuera de casa. Aquí también hay contaminación galopante, gobiernos que dan risa, burocracia ridícula. Aquí también hay políticos corruptos, tontainas buenrollistas, envidiosos de lengua venenosa, guarros e incívicos de todo pelaje... Esa gente que muchos creen que sólo existe de los Pirineos para abajo. Y no os creáis, aquí en la refinada "Europa" cuecen las habas a calderadas, como continua el mentado dicho. No hace falta ponerse a buscar mucho para dar con un antipático o un vago que te deshace en pedazos el tópico del "europeo" perfecto. La cuestión es: ¿Y qué? ¿Qué esperabas? Si alguien creyó en la existencia de superhombres y supermujeres, estaba equivocado. A veces las diferencias culturales nos llevan a conclusiones engañosas, pero un examen más atento revela que no somos tan diferentes: lo que se destruye es el tópico, no el hecho, comprobable y comprobado, de que encontrarás algunas personas bienintencionadas, cívicas, trabajadoras e inteligentes allí donde vayas, según la situación y momento particulares. Ya está bien de infravalorarnos.

Ah, y añado, ya en el mismo paquete, que no todos esos tópicos infundados son idealizaciones, atribuciones de cualidades positivas. No paso por alto que a veces sucede justo lo contrario. Que levante la mano quien no tenga una opinión general negativa de ciertos países, y por evitarme demasiados problemas pienso en uno sólo: EEUU. Seguro que no será la primera vez que lo oigáis si digo que todos los estadounidenses son incultos, gordos, egoístas... Pero basta con conocer, y tratar si acaso ligeramente, a unos pocos ejemplares de esa muestra para descubrir que todos estos tópicos, positivos y negativos, quizá encierran un núcleo de verdad a veces, pero en todo caso lo envuelven seguidamente en generalizaciones indiscriminadas y creencias sin ningún fundamento. Y tened en cuenta que, en el plano social, todas las generalizaciones llevan un puntito de injusticia, así que hay que utilizarlas sabiamente y en contadas ocasiones. Los tópicos pueden, sí, hacer daño.

Mi actitud es la del término medio, como podéis ver. Ningún país es habitado por superhombres, ni por escoria (aunque a veces generalicemos, hagámonos conscientes de que las generalizaciones en el nivel social tienden a ser injustas). No espero, ni creo justificado, que los "europeos" que ahora me rodean me miren por encima del hombro ni me den lecciones de nada (no os sorprendáis: algunos de ellos nos tratan así a los "del sur", lo cual me cabrea un poco). Pero cuidado, tampoco creo que nosotros podamos ni debamos hacer lo mismo con ellos. Esto lo añado porque también hay otra variante de iluso que se cree que eso tan frecuentemente cierto de "como en mi casa, en ningún sitio" se debe aplicar obligatoriamente a las casas de los demás. Y entonces la comida belga es una mierda porque no tienen MI jamón serrano, y las playas francesas son unos barrizales asquerosos comparadas con La Concha de MI Donosti... Y no es que no puedas llevar razón a veces, pero si vas siempre con esa actitud te vas a perder enseñanzas muy útiles y experiencias enriquecedoras. Además de lo ridículo que queda cuando te topas con un extranjero que tiene exactamente el mismo prejuicio que tú. Hay que abrir la mente, incluso cuando no hay nada dentro.

Ya os contaré otro día qué cosas he visto aquí de las que creo que deberíamos aprender nosotros. Y también, por equilibrar el asunto, en qué otras cosas creo que definitivamente les damos sopas con honda: ¡Es la fuente de mis cabreos diarios!
No está mal el ladrillo que os he escrito, a la hora del café :-D

Crédito de la imagen: [a]news frontier (José María Siles)

jueves, 19 de febrero de 2009

Aquí comienzo

Muy bien, llega el momento. Cargado con tu título de doctor y dosis de ilusión considerables, decides que quieres vivir haciendo lo que te gusta, investigar. Solicitas una beca postdoctoral y te marchas al extranjero. En este caso, Lovaina (Leuven, en inglés y en el idioma local), una ciudad muy cerca de la capital de Bélgica, Bruselas. Y entonces te percatas del gran cambio que supone vivir en el extranjero, y en una ciudad como ésta.
En este mes largo que he estado viviendo en Lovaina, y aún con dos años de estancia por delante (cómo mínimo), me he llevado sorpresas, decepciones, cabreos, también muchas alegrías... En fin, experiencias buenas y malas, derivadas del contraste con mi anterior hogar y trabajo, y que he decidido que quiero registrar en esta especie de diario online que es el presente blog.
En parte, la existencia de este blog obedece a mi deseo de mantener a mi gente informada de cómo van las cosas. Al mismo tiempo, el cuerpo me pide llevar este registro, poner por escrito ese apunte tonto que me ha venido a la cabeza y que se disolverá en un segundo.
¿Y por qué hacerlo online, y público? Algunas de mis aventuras y reflexiones pueden ser interesantes, quizá, sólo para mis amigos y mi familia. Otras pocas podrían ser útiles para quien se encuentre o prevea encontrarse en situaciones similares a la que estoy viviendo. Inspirado por algunos blogs que nacen con ese espíritu de revelar experiencias vitales (One year in Leuven, No sólo coles, Erasmus en Lovaina), de los cuales, por cierto, he obtenido información muy útil para moverme estas primeras semanas (qué tiendas son las más baratas, cómo buscar una casa, etc.), me he decidido a crear este espacio para contaros, si queréis, algunas de mis vivencias y pensamientos como investigador post-doctoral en Lovaina. De momento, es una dosis de exhibicionismo que puedo tolerar.
No me he puesto metas al crear este blog. Voy a escribir cuando me apetezca, sobre lo que me apetezca y en la cantidad que me apetezca, y hasta que me canse de mantener el sitio; y todo esto, claro, también va a depender de la acogida que tenga entre los míos esta iniciativa.
En cualquier caso, estáis todos invitados a leerme, y también a pasar de largo si no os interesa. Soy completamente consciente de la intrascendencia de lo que va a llenar estas páginas, de lo obviables que serán las aventuras de un tipo normal en una situación no tan interesante después de todo, así que quedáis advertidos: no busquéis aquí contenido maravilloso, este blog es otra cosa.